S2/ Perfiles de emergencia y Flujo Digital - Laura Torrecillas-Martínez
Actualizado: 21 abr
El pasado jueves 16 de abril de 2026 tuvo lugar en Málaga la segunda sesión de StudyClubs, con la colaboración del Colegio de Dentistas de Málaga y Dentsply Sirona, consolidando un formato que, desde su inicio, ha demostrado tener un propósito claro: crear un espacio real de discusión clínica donde la evidencia científica se confronte con la práctica diaria y donde la experiencia de cada profesional tenga cabida.
La sesión, moderada por Nacho Fernández-Baca, comenzó retomando precisamente esa idea. Los StudyClubs no son un curso convencional ni una ponencia cerrada, sino un punto de encuentro donde cuestionar, compartir y, sobre todo, pensar en voz alta.
Desde ese planteamiento inicial, se introdujo el hilo conductor de la sesión: la evolución de los flujos de trabajo en implantología y el papel que juega —o debería jugar— la tecnología en nuestra práctica clínica.
Para contextualizar este debate, se realizó un viaje a los años 90 a través del trabajo de Humphries y colaboradores. En aquel momento, la implantología restauradora se desarrollaba en un entorno completamente analógico, donde el éxito dependía en gran medida de la habilidad manual del clínico y de la precisión en la toma de impresiones. El objetivo era simple en su formulación, pero complejo en su ejecución:
Reproducir con la máxima exactitud la posición tridimensional del implante.
Lo interesante de aquel estudio no fue únicamente su metodología, sino sus conclusiones. Cuando se comparaban distintas técnicas de impresión, las más complejas no siempre ofrecían mejores resultados. De hecho, en muchos casos, las técnicas más sencillas mostraban una mayor fidelidad en la reproducción del modelo clínico. Esta observación, aparentemente anecdótica, sirvió como punto de partida para una reflexión más profunda: si hoy disponemos de herramientas digitales mucho más avanzadas, ¿somos realmente más precisos o simplemente estamos trabajando en un entorno más complejo?
De lo analógico a lo digital: ¿Hemos ganado precisión?
A partir de ahí, el debate se trasladó al presente. Actualmente trabajamos con escáneres intraorales, software de diseño, planificación tridimensional y flujos digitales integrados que, en teoría, deberían mejorar nuestra precisión y eficiencia. Sin embargo, la experiencia clínica sugiere que esta evolución también ha traído consigo un aumento en el número de pasos, decisiones y variables a controlar. La tecnología ha ampliado nuestras posibilidades, pero también ha incrementado la complejidad del proceso.
En este contexto, la discusión dejó de centrarse en la comparación entre analógico y digital para enfocarse en una idea más relevante: la herramienta, por sí sola, no garantiza el resultado. Es el criterio clínico el que determina si esa herramienta se utiliza de forma adecuada.
Con esta base conceptual, la sesión se adentró en su núcleo principal: el perfil de emergencia y su papel dentro del tratamiento implantológico. Tradicionalmente asociado al sector anterior y a la estética, el perfil de emergencia fue abordado desde una perspectiva mucho más amplia, como un elemento clave en la estabilidad biológica de los tejidos periimplantarios.
El perfil de emergencia: Mucho más que estética
Tras una exodoncia dental, el tejido blando conserva durante un tiempo la arquitectura tridimensional, configurando un entorno que, si no se interviene activamente, tiende a colapsar de forma progresiva. Este momento inicial representa una ventana terapéutica única.
En este escenario, el implante inmediato puede desempeñar un papel relevante, pero no es suficiente por sí solo. Lo que realmente condiciona el comportamiento de los tejidos es el diseño del componente transgingival, y aquí es donde el provisional adquiere un protagonismo fundamental. Lejos de ser un elemento transitorio, el provisional actúa como una herramienta terapéutica activa capaz de guiar la cicatrización y modelar el tejido blando.
Durante la sesión se insistió en una idea que marcó gran parte del debate:
El perfil de emergencia no se corrige al final del tratamiento, sino que se construye desde el primer día.
Esta afirmación implica un cambio de enfoque. Ya no se trata de ajustar el resultado una vez finalizado el tratamiento, sino de diseñarlo desde el inicio.
Para profundizar en este concepto, se revisó el trabajo de Su y colaboradores (2010), que introduce una diferenciación fundamental entre el contorno crítico y el contorno subcrítico del complejo implante-pilar-corona.
El contorno crítico, localizado en la zona inmediatamente apical al margen gingival, tiene una influencia directa sobre la posición y forma del tejido blando. Pequeñas variaciones en esta zona pueden traducirse en cambios significativos en el nivel gingival y en la arquitectura estética.
Por debajo de esta zona se encuentra el contorno subcrítico, que permite modificar el volumen y soporte del tejido sin alterar de forma relevante la posición del margen gingival. Esta distinción, aparentemente teórica, tiene una gran implicación clínica, ya que permite entender cómo y dónde intervenir para guiar el comportamiento de los tejidos periimplantarios.
De la clínica al laboratorio: cuando la comunicación lo es todo
A partir de esta base, la discusión volvió al papel del provisional, no solo como elemento de conformación tisular, sino como herramienta de comunicación
El perfil de emergencia desarrollado clínicamente debe ser transferido de forma precisa al laboratorio para poder ser reproducido en la restauración definitiva.
En este punto, se destacó uno de los aspectos más críticos del tratamiento: la comunicación entre clínico y técnico.
Un diseño correcto puede perderse si no se transmite adecuadamente. La falta de coordinación entre clínica y laboratorio puede traducirse en perfiles sobrecontorneados, dificultades de higiene o inestabilidad tisular. Por ello, la integración entre ambos debe entenderse como una continuidad del mismo proceso terapéutico.
Estabilidad mecánica y biológica: un equilibrio imprescindible
En paralelo, se abordó la importancia de la interfase implante-pilar y de las conexiones protésicas.
Más allá del diseño del perfil de emergencia, la estabilidad mecánica del conjunto juega un papel determinante en la respuesta biológica a largo plazo.
Conexiones imprecisas o inestables pueden generar micromovimientos que, aunque imperceptibles clínicamente en fases iniciales, acaban traduciéndose en inflamación crónica de los tejidos blandos o pérdida ósea marginal.
Este punto reforzó una idea clave: la estabilidad biológica no puede desligarse de la estabilidad mecánica.
El éxito del tratamiento no depende únicamente de la osteointegración del implante, sino de la integración armónica de todos sus componentes.
Analógico vs Digital: La pregunta correcta
La discusión volvió entonces al punto de partida. Tanto el flujo analógico como el digital tienen ventajas y limitaciones.
El primero ofrece un control directo basado en la sensibilidad clínica. El segundo aporta precisión geométrica y una mejor integración con el flujo protésico.
Pero la elección no debería basarse en la tecnología disponible, sino en el objetivo biológico que se quiere alcanzar y en la capacidad del clínico para lograrlo.
Mirando al futuro: el papel de la inteligencia artificial
En la parte final, se abrió una reflexión sobre el futuro de la implantología y el papel emergente de la inteligencia artificial.
Se planteó cómo estas herramientas podrían ayudar en el diseño del perfil de emergencia, en la predicción del comportamiento tisular y en la transferencia precisa de la información entre clínica y laboratorio. Aunque todavía en desarrollo, la IA se vislumbra como un elemento capaz de reducir la variabilidad clínica y mejorar la previsibilidad de los resultados.
Redefiniendo el éxito en implantología
La sesión concluyó con una idea que resume el espíritu de toda la discusión.
En implantología, el éxito ya no puede entenderse únicamente como la supervivencia del implante. Debe interpretarse como la capacidad de integrar de forma coherente la cirugía, la prótesis y los tejidos blandos desde el primer momento.
El perfil de emergencia, lejos de ser un detalle estético, se posiciona así como un elemento central en esta integración. Y su correcta gestión —desde el provisional hasta la restauración definitiva— es lo que marca la diferencia entre un tratamiento que simplemente funciona y uno que se mantiene estable en el tiempo.
Próxima sesión: Juan Sánchez Santos
El próximo 2 de julio tendrá lugar la sesión impartida por el Dr. Juan Sánchez Santos, centrada en uno de los grandes retos de la odontología: la reconstrucción de defectos óseos verticales.
Durante la sesión, se abordará tanto la reconstrucción de tejidos duros como blandos, poniendo el foco en el correcto diagnóstico y clasificación de cada tipo de defecto como punto de partida imprescindible para el éxito clínico.
El Dr. Sánchez Santos revisará las diferentes técnicas y la literatura disponible, destacando cuándo y por qué utilizar cada una en función de las características del caso, con el objetivo de crear un árbol de toma de decisiones clínicas claro y predecible.
Puedes inscribirte escribiendo a la secretaria del Colegio de Dentistas de Málaga.


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